Juntos a mejor(arte)

Rostro blanco y negro

Esta experiencia se llevó a cabo por un grupo de 53 jóvenes que participaron en el proyecto “Acogida” de la Asociación Semilla durante el curso 2003-2004. “Acogida” era el nombre de un proyecto que servía como inicio de un itinerario de formación destinado a facilitar la inserción laboral de jóvenes que presentaban un bajo nivel de motivación y, en ocasiones, dificultades de relación, que frecuentemente ocasionaban limitaciones en el aprendizaje.

En este sentido el proyecto cumplía con funciones propias de la Integración Social. En el caso de “Acogida” esta función integradora se desarrollaba en tres áreas de actuación educativa: desarrollo personal, cultural y artístico; siendo esta última el eje generador del desarrollo de la propia acción educativa. La finalidad de este tipo de formación era la de potenciar al mismo tiempo que la singularidad, la conciencia o reciprocidad sociales del individuo.

No se trataba de un taller destinado a minimizar los riesgos sociales del joven a través de la manualidad, sino que era una apuesta por generar alternativas mediante la educación artística, posibilitando la comprensión y el uso del lenguaje de la imagen plástica, a la vez que se desarrollaba la capacidad estética. Y esta comprensión, más que el fruto de la asimilación de unos contenidos de arte, era la suma de diversas variables conceptuales, procedimentales y actitudinales. Por eso, se buscaba:

  • El desarrollo de la autonomía, entendida como la capacidad del joven para dirigir por sí mismo su propio proceso de desarrollo personal.

  • El desarrollo de la comunicación, entendida como capacidad de generar y recibir mensajes estéticos.

  • El desarrollo del sentido crítico, como capacidad de analizar mensajes verbo-icónicos, situarlos en el contexto en que se inscriben y poder hacer una lectura crítica de las actuaciones culturales a las que aquellos hacen referencia.

  • El desarrollo de la creatividad, como capacidad que da nuevas dimensiones a la representación artística, asociada a diversos lenguajes expresivos o haciendo una lectura nueva de los productos artísticos ya existentes.

Es importante partir de los centros de interés propios de los jóvenes, de forma que la incorporación de los nuevos contenidos no dificulte el proceso creativo. Hablamos de proceso creativo, ya que la experiencia se basa en un método en el que es el joven, y a veces el grupo, el que genera nuevas alternativas dentro del recorrido artístico. El educador será, por lo tanto, un mero dinamizador que irá dando pautas para propiciar ese desarrollo creativo del que hablamos.

En este caso se inició el proceso con un tema generador actual, cercano a los jóvenes y con un marcado carácter reivindicativo y social, muy propio de la etapa evolutiva que atravesaban los jóvenes a los que iba dirigido el proyecto. Se trataba de la corriente artística Pop Art.

Relacionando el tema transversal (Pop Art) con las tres áreas fundamentales, los objetivos que se perseguían eran los siguientes:

DESARROLLO PERSONAL

CULTURA

ARTE

TEMÁTICA GENERAL DE LA ACTUACIÓN

LA IMAGEN

LA PUBLICIDAD

EL ESTILO

Sensibilizar a los jóvenes acerca de la importancia de la imagen personal y su paralelismo con la impresión que ésta ejerce sobre los que los rodean.

Proponer alternativas de expresión que nos permitan identificarnos como individuo y como grupo.

Analizar los aspectos expresivos que intervienen en la publicidad.

Potenciar la capacidad crítica de los jóvenes a través del análisis de diversos anuncios publicitarios.

Realizar actividades que permitan un mayor conocimiento de las líneas básicas que definen el Pop Art.

Utilizar el Cómic como referencia fundamental.

Ayudar al desarrollo de la creatividad de los jóvenes, introduciendo nuevos lenguajes de expresión.

Adaptar los contenidos a las prioridades y necesidades reales del grupo al que va dirigido, intentando generar alternativas artísticas que den respuesta a los objetivos propuestos, sirviéndonos éstas como método de evaluación.

Hay que tener en cuenta que lo verdaderamente importante de esta experiencia era el objetivo principal que se perseguía y la metodología general, de manera que esta actividad nos sirviera como herramienta para trabajar diversos aspectos que relacionaran el arte con los diferentes intereses formativos del grupo, ampliando así el abanico de temas a tratar en cuanto a Integración Social. Igual de interesante es comprender la actividad como un proceso creativo en el que, de una actividad puedan surgir múltiples propuestas creadas por el joven y desde un mismo punto se pueda llegar a recorrer diferentes caminos, adaptando cada proceso al grupo.

Estas son algunas actividades que nos ayudaron a iniciar el trabajo y otras que fueron surgiendo conforme el grupo iba dando respuestas a las propuestas del equipo de educadores.

VÍDEO-FÓRUM

Iniciamos nuestro recorrido con una serie de vídeo-fórum que nos sirvieron como primera toma de contacto con el mundo del Pop Art. Se visionaron varias películas. La primera consistía en un vídeo documental que analizaba todos los aspectos relacionados con la corriente artística que nos sirvió de nexo de unión. Las siguientes tenían como tema fundamental el Cómic. Antes y después de ver las películas se analizaban aquellos aspectos que nos parecían más interesantes (planos utilizados, colores, viñetas,…) y se extrapolaban al uso del Cómic. Para facilitar la comprensión de los contenidos, el educador de referencia dibujaba en la pizarra cada día aquellos recursos que se utilizan en el cómic y que también íbamos a detectar en las películas (tipos de planos, viñetas, colores más frecuentes, bocadillos, efectos especiales, etc.).

Rostro dibujo cómic.doc

Posteriormente nos dividíamos en grupos más pequeños y se repartían cómic,

que eran analizados por los grupos, intentando identificar los contenidos que se habían trabajado anteriormente y que aparecían en la proyección.

Este trabajo incluso se llegó a trasladar al Taller de Color (taller que forma parte del área artística, junto con el Taller de Cuero y el Taller de Cerámica). Los jóvenes crearon sus propios personajes, situándolos en diferentes planos dentro de una misma

cartulina (plano medio, primer plano, plano americano,…).

ESTAMOS RODEADOS DE LA CULTURA DEL CÓMIC

A veces no somos del todo conscientes de lo ligados que nos encontramos a la cultura del cómic. Hay referencias a este género en muchos elementos que normalmente afectan a nuestra vida cotidiana y a los que prestamos mucha atención (carteles publicitarios, graffitis, decoración de todo tipo de elementos). Son frecuentes las veces en las que la publicidad incluye en sus mensajes elementos propios del cómic. En el caso del cine, ambos han aparecido casi a la par, por lo que existen influencias mutuas que pueden ser fácilmente reconocibles tanto en películas actuales como en nuevos géneros del cómic.

En España la influencia de publicaciones como el TBO (que dio el nombre genérico para designar a todo tipo de cómics), El Guerrero del Antifaz, Carpanta, etc., han dejado un poso en el que cuando se habla de cómic rápidamente se tiende a identificar con géneros como el humorístico, el de aventuras o incluso el más social. En este sentido los jóvenes tienen una gran dificultad para desvincularse de la imagen de un cómic de entretenimiento para pasar a un medio de expresión en sí mismo, que utiliza los colores, las estructuras y las formas como algo más que un mero elemento ornamental. Esto es exactamente lo que sucede en e

l Pop Art.

La práctica más común es pintar las viñetas de forma rectangular o cuadrada, dividiendo la hoja en celdas totalmente simétricas a las que ajustar el argumento de la historieta. Tampoco era habitual dibujar diferentes planos en los que representar la acción desde diversos puntos de vista para enfatizar aspectos relevantes de la misma. En este sentido los chicos volvieron a utilizar, no sin dificultades el color como un elemento de expresión dentro de sus propias creaciones, utilizándolos para crear texturas y densidades, para diferenciar planos, para dar más expresividad a los personajes, etc.

TÉCNICAS PUBLICITARIAS

Esa actividad se trabajó en grupo, y se desarrolló en tres sesiones. Comenzamos con una lluvia de ideas sobre los hábitos de consumo de los jóvenes, detectando cuáles eran las principales necesidades en relación a la Pirámide de Maslow. En una segunda sesión pedimos a los chicos que trajeran de casa un par de recortes de revistas en los que recogieran los anuncios publicitarios que más les hubiesen atraído, ya fuera por su color, por su estructura, por el mensaje que transmitían o por el producto que promocionaban. De ellos intentamos extraer los aspectos más destacables, de manera que se pudieran observar los mecanismos pragmáticos y estructurales que suelen darse en publicidad, los argumentos y colores predominantes y, por último, intentamos dar una interpretación a los mismos. Para ello usamos una ficha creada por los educadores en la que aparecían preguntas a través de las cuales los jóvenes pudiesen asimilar esta información de forma sencilla.

En la última sesión nos dividimos por grupos. Cada uno de ellos eligió un producto (que en muchos casos fue imaginario o ficticio) y se preparó para lanzar su propia campaña publicitaria del producto en cuestión. Se tuvieron en cuenta los contenidos tratados en anteriores sesiones.

DESCRIPCIÓN DEL ROSTRO HUMANO

Nuestro objetivo en esta actividad era potenciar la capacidad de los jóvenes de establecer conexiones entre los rasgos físicos y psicológicos del ser humano, tanto en el lenguaje oral y escrito como en otros lenguajes no convencionales: la pintura, el dibujo, la cerámica, etc.

Para ello comenzamos leyendo una descripción que Cervantes hizo sobre su propio rostro. Necesitamos mucho diccionario y un poco de humor para llegar a comprender cómo se veía a sí mismo el autor. Y para completar la actividad, además de realizar algunos ejercicios para trabajar los recursos más comunes de la descripción (formas verbales, adjetivos calificativos, orden, etc.), nos arriesgamos a crear un retrato escrito de nuestro propio rostro. Los jóvenes encontraron más de una dificultad para hablar sobre ellos mismos, puesto que nuestra intención no era realizar una mera descripción de nuestros rasgos físicos más característicos (tarea que, por otro lado, tampoco fue fácil, pues cuando éstos no se corresponden con el canon de belleza actual los jóvenes se muestran reacios a mostrarlos ante el grupo), sino efectuar un análisis además, de los psicológicos, y relacionar éstos con la imagen que transmitimos de cara al exterior. En muchas ocasiones nos encontramos que lo que los demás ven de nosotros no se corresponde con lo que somos en realidad. Y también es frecuente que los jóvenes quieran transmitir a través de su estilo de vestir, de peinarse, sus gestos, etc., una personalidad, una manera de presentarse ante el grupo. Son estos aspectos los que intentábamos analizar y que nos resultaron tan complicados de expresar por escrito.

DibujoDe nuevo, trasladamos la actividad al Taller de Color, pero esta vez fuimos mucho menos ambiciosos, de manera que intentamos centrar el ejercicio en la descripción de los rasgos físicos más característicos del rostro humano y tomando como referencia el aspecto de un personaje de cómic que los jóvenes iban a ir creando poco a poco. Para ello comenzaban dibujando el contorno de la cabeza, ya fuera redonda, cuadrada, ovalada, con forma de pera o de bombilla, etc. Después el educador iba dando al azar diferentes caracteres correspondientes a los rasgos físicos de los ojos, de la boca, de la nariz, del pelo y de las cejas, que los jóvenes iban colocando en la cara en función de una proporcionalidad del rostro que anteriormente se había trabajado con ellos. Los resultados fueron sorprendentes y pudimos observar las infinitas posibilidades que presentaba la confección del rostro de un personaje de cómic.

NUESTRO ROSTRO, ESTILO POP ART

Pensamos que debíamos realizar una actividad que nos permitiera trabajar más a fondo y de forma práctica el estilo del Pop Art, a base de recursos sencillos y de fácil comprensión, utilizando nuestro propio rostro como elemento fundamental.

Realizamos fotos de las caras de los chicos y las imprimimos para después repartirlas a sus dueños. Cada uno calcó sobre una ventana por la que entrara abundante luz, el contorno de la imagen con una sola línea, sin olvidarse de los ojos, la boca, la nariz, las cejas, las orejas,… Los jóvenes eligieron cuatro colores diferentes de cartulina con los que se identificaran. Uno correspondería al fondo de la obra, otro el pelo, otro la cara y, por último, la ropa (parte del pecho); por lo que era imprescindible elegir adecuadamente los colores, acordes con la imagen que se quería transmitir sobre uno mismo. De esta forma, si alguien quería transmitir una personalidad tranquila, podía utilizar un color azul para el fondo, o si, por el contrario, prefería expresar calor o pasión, le serviría mejor un color cálido como el rojo.

Foto rostros cartulina.docCalcando diferentes elementos del rostro en las cartulinas de colores, recortando éstas y pegándolas unas encima de otras, obtuvimos un resultado que se asemejaba bastante a los murales utilizados por los artistas más representativos del Pop Art, que intentaron plasmar en ellos imágenes de los personajes más populares de la época, dándole un carácter de crítica de la cultura de masas a sus obras.

Para completar la obra, utilizamos las descripciones de nuestra persona y elegimos algunos detalles de ellas que nos parecieron atractivos. Mediante la técnica del Caligrama situamos éstos sobre la obra, escribiéndolos de forma que las propias palabras dibujaban formas sugerentes y acordes con lo que se quería transmitir a cualquiera que las observase.

EL CAMINO HACIA LA ABSTRACCIÓN

Uno de los principales inconvenientes que nos encontramos en esta experiencia fue la dificultad de hacernos entender por los jóvenes. No siempre los contenidos eran sencillos, y en numerosas ocasiones tenían un complejo nivel de abstracción. La situación se complicaba más con los jóvenes no hispano-hablantes.

En relación a los rostros estilo Pop Art algunos chicos presentaban un cierto problema a la hora de dibujar simplemente el contorno de los rasgos más característicos del rostro. Hubo un buen número que se enfrascaba en un complejo dibujo de trazos y sombras que intentaban más parecerse a un autorretrato que al sencillo boceto que era necesario para desarrollar satisfactoriamente el trabajo.

A la hora de seleccionar los colores tuvimos que poner muchos ejemplos previos para que entendieran el verdadero concepto que se quería transmitir y, sin embargo, muchos seguían empeñados en recortar un pelo amarillo cuando se trataba de jóvenes rubios, o un pelo negro cuando se trataba de jóvenes morenos. Fue fundamental para llegar a su comprensión el haber trabajado con anterioridad la expresión a través de los colores, saber diferenciar un color frío de otro cálido y analizar qué nos sugieren las diferentes gamas, interpretar la profundidad de los mismos y distinguir diferentes planos cuando se utilizan sobrepuestos unos sobre otros. De esta forma, algunos usaron colores cálidos y de tonos claros para componer la cara sobre fondos oscuros y fríos, de manera que fuera el rostro el que resaltara; y sin embargo, otros usaron colores cálidos de tonos fuertes al fondo para darle especial importancia a éste.

Pero el concepto más difícil con el que nos encontramos fue, sin duda, el de los caligramas (dibujar con palabras). Algunos se ajustaron a los bordes preestablecidos por el propio contorno del rostro, otros utilizaron el caligrama para dibujar algunos rasgos (boca, nariz, cejas,…) y otros se expresaron de una forma mucho más personalizada, utilizando símbolos y técnicas propias de la expresión juvenil (graffiti, tatuajes, dibujos integrados en el rostro, etc). Una chica utilizó, al escribir las letras, colores para identificar los estados de ánimo que estaba describiendo de su propia personalidad: “A veces tengo mal humor”, en azul oscuro; “A veces tengo buen humor”, en plateado. Otro situaba las palabras “mala leche” en las cejas, identificando el mal humor con un gesto muy representativo de esta sensación (ceño fruncido). Otro escribía en su frente “Soy muy paciente”, dando a entender que para él el hecho de ser tranquilo estaba muy relacionado con la actividad mental.

VALORACIÓN

El resultado de esta experiencia tuvo como resultado la creación de una instalación que se compuso de varias obras audiovisuales que recogían el proceso de creación desde el inicio de la misma. Ésta consistía en un álbum con las fotografías de todos los participantes, un panel de metacrilato oscilante en el que se habían pegado por ambas caras los rostros de cartulina estilo Pop Art, un rostro de papel en blanco y negro pegado sobre madera de 80 X 120 cms., un vídeo que recogía el proceso y una obra final de 210 X 120 cms.Rostro Acogida

Tanto el álbum como el panel de metacrilato conservaban el carácter individual de la obra con el que cada uno de los jóvenes se había identificado y, por otro lado, los rostros de 80 X 120 y 210 X 120 recogieron la imagen de grupo, el paso de lo individual a lo plural. Para estas dos últimas obras, los jóvenes recortaron piezas de cada uno de los rostros y las fueron ensamblando unas junto a otras. El resultado fue un rostro en el que aparecían reflejados cada uno de los participantes. En la más grande se intentó darle un carácter expresivo típico de la corriente Pop Art, dando especial importancia a los colores.

Toda la exposición fue dirigida por un grupo de jóvenes, que se encargó de dinamizar el recorrido por todas las obras, aportando sus propias experiencias en la creación de las mismas.

Es de destacar la capacidad de expresión en todos los ámbitos tratados en esta experiencia por parte de los jóvenes y el proceso de personalización que la obra ha ido sufriendo a lo largo de todo el proceso. Los jóvenes han logrado transmitir a los demás, ya fueran padres, profesores, compañeros o amigos, el punto de vista con el que ellos mismos se miran, potenciando todas esas capacidades que les hacen diferentes al resto, y esas otras que les acercan al grupo y, por lo tanto, al entorno que les rodea, dejando a un lado sus propios miedos, prejuicios o razonamientos propios de una sociedad consumista en la que todo se vende y, en la que a veces, el producto deja de ser útil cuando no tiene una buena campaña publicitaria.

¿POR QUÉ ARTE?

A menudo la palabra se convierte en un vehículo complejo y difícil de manejar, en el que los jóvenes pueden encontrar numerosas barreras para entender y hacerse entender. Sin embargo, éstos suelen recurrir a medios de expresión diferentes del de la palabra para tomar voz propia dentro de la Sociedad. Esta es una de las razones por las que hemos elegido el arte como vehículo de expresión y aprendizaje. Es más fácil acercarse al joven desde sus propios lenguajes e intereses.

A diferencia de la mentalidad general, el arte no es difícil de entender, si no nos perdemos en determinados sectores elitistas en los que el arte es más un negocio que una necesidad de crear. Y es desde este punto de vista desde donde nosotros iniciamos nuestra experiencia. Pensamos que todo el mundo es capaz de crear y, por lo tanto de expresar emociones, sentimientos, ideas, etc.

Este texto se publicó en la revista educativa Cuadernos de Pedagogía (año 2004).

Además, la obra final estuvo expuesta en la exposición colectiva “Avatares”, en el Centro Cultural “La Corrala” (Madrid).

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La obra venía acompañada del siguiente texto:

Como si de un avatar gigante se tratase, los jóvenes del Proyecto de Acogida de la Asociación Semilla han construido una imagen que nos muestra la identidad de un grupo en constante cambio, el paso de lo individual a lo plural y de la conciencia colectiva. Un caleidoscopio de personalidades y culturas que se esfuerza cada día por encontrar un lugar común para poder encajar las piezas de este puzle. “El Rostro de Acogida” nos habla de integración, de convivencia, de compañerismo. Y lo hace a ritmo de Pop Art y de forma magnificada, pues no sólo es una fotografía de un grupo de jóvenes, sino el reflejo del aquí y ahora de esta sociedad.
Una obra compuesta por cincuenta pedacitos de rostros de cada uno de los participantes de Acogida. Ninguno de ellos ha sido considerado un artista, sino más bien justo al contrario, de alguna forma se han negado sus capacidades creativas, siendo ésta una de las causas principales de su expulsión de los cauces formativos convencionales.