El peligro de los libros

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Obra de José Luis Serzo.

Hasta entonces nunca habría pensado que un libro pudiera ser sinónimo de peligro. Un peligro literal y despiadado. Por eso, cuando encontré aquel ejemplar de La guerra de los mundos bajo mi camastro, me invadió una sensación de pánico desconocida. Seguramente lo habría dejado allí el anterior. Tal vez lo hubiera protegido con su propia vida. Y tal vez fuera entonces, aquella mañana de 1944, cuando aquel descubrimiento provocara mi actual amor por la literatura. Jamás un conjunto de páginas había despertado tanto interés en mí. Siempre había usado los títulos para diferentes usos, normalmente poco literarios. Como decoración, para aplastar las flores secas que le regalaba a mi exuberante prima Ruperta en primavera, para calzar la mesa del salón, como alzador cuando no llegaba a algunos lugares de la casa… Sigue leyendo