Intacta

El mar se enroscaba con fiereza en el borde de la playa. Sentado al filo de la espuma, veía cómo las olas dejaban al descubierto algunas piedras de diferentes tonos. La erosión había producido en ellas un extraño efecto, puliéndolas hasta darles una apariencia lechosa y cristalina al mismo tiempo. Algunas vetas de colores contrastabanSigue leyendo “Intacta”

Las casas, cuando no estamos

Las casas, en nuestra ausencia, van perdiendo poco a poco la pátina de domesticación a las que las sometemos con el paso del tiempo. Como un animal salvaje que ha sido devuelto por un tiempo a su medio después de vivir una larga temporada en un zoo, las casas se olvidan de nuestra presencia. PorSigue leyendo “Las casas, cuando no estamos”

Día de la mujer

Todos los años me asaltan las mismas dudas al llegar este día. ¿Debo felicitar a todas las mujeres que me rodean? ¿No debo hacerlo? ¿Por qué razón las felicito? Presiento que a algunas les agasaja, a otras les enorgullece, a otras incluso les molesta e incluso las hay a las que les importa un bledo.Sigue leyendo “Día de la mujer”

Amputación personal o El pie vidente

Perdió la pierna en un accidente, pero su pie ya vacío seguía caminando por un mundo desconocido e invisible. Podía sentirlo en otro lugar, tan cerca y tan distante a la vez, pisando otro suelo, otras piedras. “Un pie vidente”, se dijo, “aunque torpe también”, pues era incapaz de reconocer las texturas y las formasSigue leyendo “Amputación personal o El pie vidente”

Claves para ser feliz

En los tiempos que corren, para ser feliz es necesario, como diría Julio Cortázar, salirse del camino de la historia. Descorrer la cortina de la constante aritmética y convertirse en un Bill Murray cualquiera. Siempre dispuesto a conseguir que la marmota vea su sombra de una vez por todas, y así entrar aleteando en elSigue leyendo “Claves para ser feliz”

Inmortalidad

– Antes, la inmortalidad era mucho más fácil de alcanzar -le comentaba el abuelo al nieto mientras éste le observaba atónito-, tallabas tu nombre en un árbol y santaspascuas. El pequeño Manuel, que tan sólo contaba con ocho años no alcanzaba a vislumbrar el sentido de las palabras de su adorado abuelo. Entendía lo queSigue leyendo “Inmortalidad”